domingo, mayo 06, 2007

Ángel bueno/Ángel malo

Mi barrio no es de los mejores. La mayoría de las veces la gente piensa que porque las casas están todas juntas tiene que haber algo malo y peligroso. No pasa en todas partes. Pero acá no es la excepción.
Cuando vino Beatriz a casa yo presentía que las cosas, o iban a salir muy bien o algo extraño pasaría. Preferí hacerle caso al angelito bueno y ordené lo que pude la casa. Ella no vivía como yo. Ella vivía en barrios buenos, donde las casas están separadas, donde la gente tiene ‘nana’ (y nana no es precisamente como le dicen a la abuela), donde las cosas, dicen, son más fáciles. Tenía que dar una buena impresión. No quería que se asustara con mi vida oculta.
Cuando Beatriz llegó no dijo nada. Dejó sus cosas en mi pieza y se tomó un café. Sabía que no me gustaba que tomara café. Le hace mal. Ella no entiende. Quizás yo tampoco.
Tenía ese miedo maldito que me hace ver las cosas de colores grises. Le pregunté si quería salir a pasear a la plaza. No quería que estuviera tanto rato en casa. Mis hermanos molestaban mucho y los amigos de ellos pasaban más acá que con sus papás.
Íbamos camino a la plaza cuando me tomó la mano y me dijo que tenía frío. La abracé. Las cosas no eran tan malas como parecían. El frío era una de las cosas que nos mantenían juntos, era una de las cosas que me acercaban más a lo que era. Ella se convertía en un gran abrazo. Yo me convertía en una sonrisa.
Cuando le llegó la primera bala en el costado tomó mi brazo bien fuerte. Mientras yo miraba hacia cualquier lado ella caía y, con ella, mi extremidad se desprendía de mí. Le perforaron el riñón y yo no sabía qué hacer. Tomé su celular y llamé a casa para ver si la podíamos salvar. Cada quejido moribundo se llevaba algo de mí. Ya no existían mis piernas, los ojos se me nublaban. Quedaba tan poco de ella como de mí. Las cosas no andaban bien y era cosa de mirar alrededor. Nadie acudía. Nadie en el horizonte. Sólo un poco de sangre en el pavimento y lágrimas de saber que hay algo que no puedes remediar y que, cuando necesitas a dios, no hay oración que valga. Por primera vez sentí lo que era estar sólo y no me gustaba esa sensación. Esto no tenía que ver con ser pobre o con tener plata. Esto tenía que ver con la fortuna.
Al final ella murió. Mi silla de ruedas era manejada por mi madre y yo, sentado al costado del ataúd, la miraba y entendía que no debería haber estado ahí. Ya no podía abrazar a nadie y eso era una impotencia horrible. Ya no podía caminar y eso me hacía tener que depender de algo que yo no quería. Y estaba vivo. Aunque ella se haya llevado todo lo demás.

viernes, mayo 04, 2007

Sur

Una vez escuché a mi abuelo decir que uno, antes de nacer, elige si quiere ser pobre o quiere ser millonario y que nosotros habíamos sido muy lesos y habíamos preferido ser pobres. Así se explicaba muchas cosas. Era la forma de amenizar un juego de cartas en una noche helada. No había parafina para la estufa.
Mamá nos hablaba cosas de la vida. Que nada es fácil. Que hay que vivir con lo que uno tiene. Mamá solía decirnos cosas alentadoras pero en la noche la escuchaba llorar. Estaba en la otra pieza con mis hermanos pero las paredes hablaban y podía escucharla sollozar junto a mi papá. Decía cosas contra Dios, contra su educación, contra el mundo. Lloraba por nosotros y yo lo sabía. No podía hacer mucho.
Ese día, cuando íbamos en los dos tríos y una escala, papá llegó con un Berlín de los que vendía la señora Olga en su casa. Recuerdo bien ese momento porque me encantaba el manjar. Lo repartimos entre cinco. Pareciera que me dio fuerza porque gané tres juegos seguidos. Mi abuelo me miraba solamente, como diciendo “buen trabajo”
Dormíamos tres por cama. Era la forma de ahorrar en calefacción. Yo dormía con la Sofía y el Pablo, La Karen dormía con Seba y con la Antonieta, mi abuelo dormía con mi abuela y Mi papá con mi mamá y la Kathy que era muy chiquitita y a mamá le daba miedo que alguien la aplastara. Hacíamos competencia de peos. El que sonaba más fuerte o el más hediondo ganaba. Todo dependía del día. La televisión era para la gente de otras partes. La radio siempre estaba sonando en los tangos de mi abuelo. Sur, que era el tango preferido de mi abuela, lo conocía de memoria y lo cantábamos a coro entre todos. Con coreografía y movimientos raros. Hay gente que chamulla el inglés. Nosotros chamulleábamos el tango.
La noche estaba comenzando recién. Era viernes y el fin de semana se venía bueno. Una de las cosas que me gustaba del 21 de mayo era que papá y mamá no trabajaban los feriados. Lo que no me gustaba era quedarme después de clases recortando laminitas de un viejo barbudo todos los años. El último juego lo había ganado el Seba. Ahora nos tocaba el dominó y la Sofía era experta. Mi abuelo sólo miraba. Mi abuela dormía en la pieza del fondo.
Mis compañeros de colegio siempre leían revistas de hartos colores. A mi me gustaba leer. Encontraba lindo conocer otras cosas y imaginarse a uno en medio de todo eso. Una vez leí que hay personas que extrañaban el hecho de que sus desayunos ya no sean pan con palta. A mi me pasaba lo mismo. A veces la abuela hacía pailas con huevos porque guardaba los que sus gallinas ponían. Eran huevos rosaditos. Comíamos un pan cada uno y el té, a veces, lo endulzábamos con uno de los caramelos que traía papá. Mamá decía que el azúcar era muy cara y que, si no racionábamos, terminaríamos tomando té solo. Una vez pilló a la Antonieta comiéndosela a cucharadas y le pegó y se quedó sin salir.
El frío nos hizo parar un rato, cambiar la emisora de la radio y ponernos a bailar entre todos. A cada vuelta veía sonreír a todos. No me importó mucho tener que salir al otro día a buscar sacos de porotos verdes para pelarlos en casa. Sólo recordaba a mamá diciendo que la vida es difícil. Y me reía.


*para ti abuelo que cuidas mis pasos y soplas en mi algo más grande que la vida. Te quiero aunque ya no estés. Tal vez en el cielo Dios tenga wi fi y te preste su computador para que lo leas y veas que tu vida fue mucho más que una anécdota. Tu vida es el molde de la mía.

martes, mayo 01, 2007

Chiste Kitsch

La nueva sección del blog que marca el paso trata de esos típicos chistes que comenzaste a aprender cuando eras muy chico y que quedaron para siempre. Son esos mismos chistes que ahora cumplen 154 años pero que siguen vigentes en el inconciente colectivo.

Esto es CHISTE KITSCH

Juan: ¿te cuento un chiste al revés?
Alonso: Dale
Juan: Ríete primero




tan tan(8)

El cuento que podría resumir Liniers

El problema que ella tenía estaba en su cabeza. Si hubiese podido ser más pequeño y meterme en su oído, habría invadido sus pensamientos y me hubiese encontrado con una gran araña. Me lo imaginaba así. Una araña con un crochet.
Recuerdo que un día pude hacerme chiquitito. Recordé las veces que mi hermano me decía que lo del chapulín era sólo efectos especiales. Ahora era yo el que pensaba que era incrédulo. Ese día estaba abrazándola y, de repente, sentí que mis párpados pesaban. Era el efecto de achicarse. Los párpados eran lo último en perder su tamaño original.
La abracé y me quedé en ella. Entré por la nariz mientras escuchaba que ella me buscaba y pedía explicaciones por todo. Intento llamar a su madre que era licenciada en física o en química o en alguna de esas ciencias y le pedía que le diera una rápida explicación. El ruido era enorme. Su cabeza hacía un eco infernal que sólo pude aguantar cuando se tapó los oídos y se puso a llorar, sola.
Subí por sus ojos grandes y divisé parte de su cerebro. Todo era extraño y un foco alumbraba para todas partes. Me enceguecí y corrí hacia alguna parte. Logré zafar mi vista y mis sentidos pero la orientación me fallaba. No sabía donde estaba.
Era un gran túnel lleno de relojes y manzanas caídas. Había números colgando. Había telas de araña. Fue ahí donde recordé lo que siempre creí. Era su mente, la misma que me había hecho pensar en cosas que no quería pensar. Sabía que tenía que encontrar a la araña. No entiendo porqué pero tenía que hacerlo.
Cuando la encontré tuve una rara sensación. No tuve miedo. Era la primera vez que una araña de su especie, venenosa y grande, no me asustaba. Quizás fue porque la vi llorando, sentada en una gran piedra y con los palillos en sus patas superiores. Me dijo que no sabía tejer y que había llegado a ese trabajo de casualidad, porque su madre se lo había dicho, porque mintió en el currículum y dijo que tenía más experiencia de la que ella realmente poseía. Pero no quiso que la sacara de ahí. Y aunque me quise quedar ella me lo negó. Me dijo que quizás, como en las películas, nos encontraríamos en la calle algún día y que nos abrazaríamos bien fuerte pero que, por ahora, quería estar sola aunque no supiera realmente porqué. No tuve opción. Su abdomen comenzó a asustarme y preferí huir. Salí por donde mismo había entrado.
Cuando salí de ella estaba dormida. Estábamos en casa. El tiempo había pasado lentamente. Le di unas palmaditas en su cara y despertó. Cuando me vio me abrazó bien fuerte y me dijo que había soñado que se metía en mi corazón y que se había encontrado con una araña tejedora.

lunes, abril 30, 2007

Algo natural

Mamá siempre le dice a mi hermano que nadie te enseña a ser papá o mamá, que es algo que se aprende con la vida y que los errores son algo que viene con nuestra humanidad.
Yo me pregunto... si nunca les enseñaron a ser papás o mamás ¿porqué siempre se repiten las mismas cosas?

- Te lo digo por tu bien
- Porque yo lo digo y punto
- Cuando vivas bajo tu propio techo puedes hacer las cosas que tú quieras
- ¿Crees que cuando voy al baño hago plata?
- Tú te vas a la mesa de los niños (mesa de los niños: la mesa de centro con mantel)
- Te lo dije
- Deja el número de la casa donde estés
- Si te castigo es porque te quiero


*si tienen más frases las pueden agregar

martes, abril 24, 2007

Cuando Dios quiere hacer llover, y no puede, se le hace un nudo en la garganta

Cuando miré al cielo había dos nubes con forma de algodón de dulce. Tenían hasta el palito con qué afirmarlas. Le dije a Beatriz que faltaba el carrito del tío Omar para que pareciese la esquina de la casa. Ella se rió solamente y me tomó de la mano.
Los paseos eran algo habitual. Habíamos cambiado hace poco la plaza Sta Ana porque ni ella estudiaba allí ni yo estaba dispuesto a juntarme tan lejos de la Universidad. El lugar neutral era la Alameda, el bandejón central frente a la farmacia de turno donde el guardia parece periodista de farándula porque nos mira y se queda pegado mucho rato, como queriendo escuchar lo que hablamos. Yo no lo miro mucho. Me desespera un poco.
Hace una semana que no veía a Beatriz. Cuando uno entra a estudiar los tiempos se reducen y las brechas personales se agrandan. Mamá solía decir que la amistad era como una flor que había que regar todos los días y que, eso significaba llamar y juntarme con la gente. Mamá es sabia pero tiene formas de decir las cosas como poetisa de radio am.
Cuando dijo que había ‘algo importante que hablar’ comenzó a sonar ‘Maybe i’m amazed’ de Paul McCartney y seguí la música. Miré al cielo y entendí que, aunque los meteorólogos se equivocan muchas veces, el día que no les creo justo tienen razón. Estaba atardeciendo pero no se veía el sol. Las nubes tapaban todo y hacía frío.
Beatriz dijo cosas que me hacían temblar. Me preguntó si estaba bien y le dije que si, que había dejado la bufanda en la casa y que eso me hacía tiritar.
Recuerdo que la última vez que había muerto me pasaron muchas imágenes por la cabeza. Ahora me pasaba lo mismo y supe que era hora de mi entierro.
Beatriz dijo las palabras mágicas, esas que cambian el mundo y lo giran en muchos grados. Sentí que algo se agrandaba en mi y que debía dejar de fumar. Era como subir 20 pisos corriendo y llegar al final y no encontrar lo que buscaba. Todo lo miraba con neblina.
Me dio 5 abrazos, 23 palmaditas en la espalda y pasó su mano 14 veces por mi pelo antes de tomar la troncal que pasa por la plaza Don Bosco. Me puse a caminar hasta que se perdió en el camino. Nunca miró para atrás. Era su estilo de despedida. Ya lo conocía.
Cuando caminé hacia el paradero mucha gente abría sus paraguas. No llovía pero estaba a punto de hacerlo. El frío penetraba en los abrigos más gruesos y el tío que duerme en la escalera del metro estaba sentado, amarrando sus piernas con sus brazos y su cabeza en medio, como haciendo un rollito de él mismo. Yo caminaba y miraba. Era lo único que podía hacer.
Tomé la micro y llegué en 15 minutos a casa. Mamá preguntó cómo me había ido y le dije que bien, que estaba cansado solamente y que tenía sueño. Fui hasta la pieza y me acosté rápidamente. Recuerdo que antes de morir por tercera vez en mi vida lo último que pensé era que, aunque quería que lloviera torrencialmente, algo impedía que eso pasara.

miércoles, abril 18, 2007

R.I.P Mrs K

"[...] y cuando Mrs K supo quién realmente era, cuando supo todo lo que ella significaba, cuando comprendió lo profundo de su ser, desapareció. Era extraño pero juro que desapareció y que no volvió a asomarse por acá[...]"

La tarde que duró tres años
Gustavo Estévez.

sábado, abril 14, 2007

Peradventure we might believe...

¿Y si cuando muera me voy al cielo y se aparece Buda o Alá en vez del Dios que creo?

martes, abril 10, 2007

The wheel keeps turning...

Era perfecto, excepto por el hecho de que estudiaba literatura...
Y las mamis prefieren los doctores y los abogados...

domingo, abril 08, 2007

No more rain

Un hombre sale de su departamento
está lloviendo y no anda con paraguas
comienza a correr por debajo de las marquesinas
tratando de salvar su traje
tratando de salvar su traje
tratando de secarse, de secarse, de secarse pero no le resulta.

Cuando entra al andén del metro
se saca ambos zapatos
y se para en una poza de saliva
y los que lo ven dicen "eww"
y cada persona que lo ve dice "eww"

Pero a él no le importa
porque la noche anterior tuvo una visita de
el fantasma del futuro corporativo
El fantasma dijo "sácate los zapatos cada vez que puedas
especialmente cuando estén mojados"

También dijo:
"Imagínate que tienes que irte por un viaje de negocios un día
y cuando vuelves a tu casa tus hijos ya crecieron
y nunca hiciste que tu mujer gimiera
tus hijos ya crecieron
y nunca hiciste que tu mujer gimiera"

"La gente te pone nervioso
y piensas que el mundo se acaba
y las facciones de todos han comenzado a mezclarse de alguna forma
Y todo es plástico
y todos son sarcásticos
Y toda tu comida está congelada
y necesita descongelarse

Pensarías que el mundo se acaba
pensarías que el mundo se acaba
pensarías que el mundo se acaba ahora mismo
Pensarías que el mundo se acaba
pensarías que el mundo se acaba
pensarías que el mundo se acaba ahora mismo

Quizás deberías tomar un poco menos de café
y nunca más ver las noticias de las 10
tal vez deberías besar a alguien agradable
o lamer una roca
o hacer ambas cosas...

Tal vez deberías cortarte el cabello tu mismo
porque puede ser muy entretenido
y no cuesta nada de dinero
y el pelo siempre crece
crece hasta después de haber muerto

La gente es sólo gente
no deberían ponerte nervioso
el mundo es eterno
viene y va
Y si no sacudes tu plástico
las calles no serían tan plásticas
Y si besas a alguien
los dos podrán practicar

El mundo es eterno
pon bolitas de mugre en tus bolsillos
pon bolitas de mugre en tus bolsillos
y sácate ambos zapatos
La gente es sólo gente
la gente es sólo gente, como tú
la gente es sólo gente
la gente es sólo gente
la gente es sólo gente, como tú

El mundo es eterno
viene y va
el mundo es eterno
viene y va
viene y va

miércoles, abril 04, 2007

Y si hoy...

Me levanto más tarde...
Tomo menos café...
Tomo más té...
Gasto la plata que fumo en chocolates...
Le doy un poco de sopaipillas al perrito blanco que no tiene casa...
Hablo menos...
Creyera (pero de verdad)...
Dejamos de matarnos a palabras...
Cuento lo que me pasa...
Te digo que me quieres...
Me dices que me quieres...
Te tomo la mano y no la sacas...
Devuelvo los sonidos que tengo de ti...
Ayudo a los pobres...
Hago mi cama...
Cambio la música por un amigo...
Saludo a todas las personas que me conozcan...
Cambio mi visión y pienso en vivir...
Dejo de pensar que 5 días son una eternidad...
Te entrego todas las cartas que te he escrito...
Te digo que Beatriz, que la K no es algo no pensado... y que eres tú...
No voy a la Universidad...
Me pongo los calzoncillos sobre los pantalones...
Le regalo mi desayuno al tío de las escaleras...
Abrazo a todo el que vea...
Me corto el pelo yo mismo...
Sonrío...
Hago lo que quiero... pero bien
Confío en las personas...

...

lunes, abril 02, 2007

why can't we be friends?

La cosa es súper simple. Uno elige a los mejores amigos de acuerdo a la cantidad de temas autocensurados que uno puede hablar con ellos.

viernes, marzo 23, 2007

You are Somebody Mrs K

Harry Burns: I love that you get cold when it's 71 degrees out. I love that it takes you an hour and a half to order a sandwich. I love that you get a little crinkle above your nose when you're looking at me like I'm nuts. I love that after I spend the day with you, I can still smell your perfume on my clothes. And I love that you are the last person I want to talk to before I go to sleep at night. And it's not because I'm lonely, and it's not because it's New Year's Eve. I came here tonight because when you realize you want to spend the rest of your life with somebody, you want the rest of your life to start as soon as possible.

martes, marzo 13, 2007

Otra vez... Lugares Comunes

"[...] es que compadrito, la vi nuevamente. La vi y me volvió a romper el corazón como un vidrio que se quiebra en mil pedazos [...]"

sábado, marzo 10, 2007

Deme boleto poh!

Hace un rato que el transantiago comezó a funcionar. Las noticias muestran lo macro, las aglomeraciones, la señora diciendo que le tocan una pechuga cada vez que se sube al metro, al caballero llorando porque perdió la pega y a la población entera reclamando por nuevos recorridos y por un trato justo, digno, de calidad, acorde con el hecho de que somos jaguares.
Ahora bien, hay gente que está olvidada.
Recuerdo que cuando iba a la casa de mi abuela veía una bolsa llena de boletos de micros. Habían de todos colores y con frases de 'no a la droga' o 'exija su boleto'. Era obvio, mi abuelo era microbusero y le traía los que se encontraba botados en la máquina. Mi tía los juntaba para la vecina que necesitaba una silla de ruedas.
Todos aportábamos. Yo viajaba una vez a las mil quinientas, pero le llevaba los boletos porque era la vecina de mi abuela y mi mamá me metía miedo con eso de que si algún día me pasa me gustaría que alguien me ayudara también.
Pero llegaron las tarjetas bip que hacen más seguro el viaje y más expedita la subida. Llegaron las tarjetas y se fueron las sillas de ruedas. Llegó la nueva forma de pago y la familia tiene una excusa menos para hacer algo en conjunto.
Tal vez tengamos que idear otra forma y no dejar que sea la teletón la única forma de hacer trasladarse a la gente.
Es sólo pedir que a los discapacitados les den más boleto.

jueves, marzo 08, 2007

Feliz día a todas las Mujeres

Mujer, difícilmente puedo expresar
La variada emoción de mi desconsideración
Después de todo estoy siempre en deuda contigo
Y mujer trataré de expresar
mi profundo sentimiento y agradecimiento
por mostrarme el significado del éxito
ohhh, bueno

Mujer, sé que entenderás
al pequeño niño dentro del hombre
Por favor recuerda, mi vida está en tus manos
Y mujer, mantenme cerca de tu corazón
sin embargo, la distancia no nos separa
después de todo está escrito en las estrellas
ohh.. bueno

Mujer, déjame explicar
que nunca quise dañarte o hacerte sufrir
déjame decírtelo una y otra vez y otra vez...
Te amo, ahora y siempre
te amo, ahora y siempre

sábado, marzo 03, 2007

es hora de... Lugares Comunes

viendo el eclipse de luna, el cielo, las estrellas, me digo a mi mismo: "qué pequeños somos"

jueves, marzo 01, 2007

No basta

No basta con pararse en medio de la calle
Para morir
No basta con tener corazón
Para querer
No basta con una noche sin televisión
Para que aprenda la lección eternamente
No basta con verte llorar
Para entender que un minuto es dorado
No basta volar
Para saber que estás soñando
No basta entrar primero
Si no te quedas
No basta tener un hijo
Para ser padre
No basta una eternidad
Si una noche puede hacerlo todo
No basta que me quieras
Y que yo te quiera
Para que seamos felices

domingo, febrero 18, 2007

Y este es Oliverio

No se me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de sorportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme! Ésta fue -y no otra- la razón de que me enamorase, tan locamente, de María Luisa. ¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? ¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronóstico reservado? ¡María Luisa era una verdadera pluma! Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba del comedor a la despensa. Volando me preparaba el baño, la camisa. Volando realizaba sus compras, sus quehaceres... ¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún paseo por los alrededores! Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado. "¡María Luisa! ¡María Luisa!"... y a los pocos segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme, volando, a cualquier parte. Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso; durante horas enteras nos anidábamos en una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo. ¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera..., aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas! ¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes... la de pasarse las noches de un solo vuelo! Después de conocer una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? ¿Verdad que no hay diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo? Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando.

lunes, febrero 05, 2007

Walking after you

Esta noche estoy enredado en mi sábana de nubes
soñando en voz alta
Las cosas no se harán sin ti, de hecho estoy detrás tuyo,
estoy detrás tuyo

si me abandonas, caminaré después de ti
si me abandonas, caminaré después de ti

si tú aceptaras rendirte, yo me rendiré por ti mucho más
No adorarías eso?
No puedo estar sin ti, de hecho estoy detrás tuyo

si me abandonas, caminaré después de ti
si me abandonas, caminaré después de ti

No puedo estar sin ti, de hecho estoy detrás tuyo

si me abandonas, caminaré después de ti
si me abandonas, caminaré después de ti
si me abandonas, caminaré después de ti

Otro corazón partido en dos, estoy detrás de ti.